La nueva generación del Radicalismo.
Por Matías Ramazotti.
Por estos días el Radicalismo está viviendo un profundo proceso de transformación que lo está poniendo a la cabeza de la renovación política en el país y en las puertas de ser Gobierno en 2011.
Se trata de los llamados “Hijos de la Democracia” un conglomerado de personas que creció al amparo del Régimen democrático conseguido en 1983, y que comenzó a participar en política sin prohibiciones ni intervenciones, ni nada que restrinja el derecho de los ciudadanos a manifestarse, sino que lo hizo en el marco de la legalidad y de los comicios electorales.
Las principales características de esta nueva generación de dirigentes, que se formó políticamente con el legado de Raúl Alfonsín y que ha ido arraigando una concepción social de la democracia como método para reducir las grandes márgenes de pobreza y desempleo existente en la Argentina, son la promoción de políticas públicas de consenso entre todos los sectores políticos y la promoción de la democracia interna y renovadora en el Radicalismo.
DEMOCRACIA SOCIAL. La concepción Socialdemócrata que Alfonsín le plasmó al Radicalismo, es el ámbito en que esta generación se formo políticamente y que forma las bases de las plataformas los gobiernos del Frente Progresista en la Provincia de Santa Fe y del Acuerdo Cívico en las pasadas elecciones legislativas.
El ejemplo de las democracias europeas que tras la Segunda Guerra Mundial afianzaron el liberalismo político con un Estado que garantizó la salud, la educación y la seguridad social, a la vez que innovó en nuevas formas de integración económica y cultural, nos muestra que dentro de las imperfecciones propias de cada sistema, la Socialdemocracia fue el sistema que mejor se adapto a las sociedades europeas que tras años de guerra y ocupaciones querían ser democráticas, pacíficas y productivas, y el afianzamiento de este sistema es la pata que resta construir en nuestro país.
POLITICAS PÚBLICAS DE CONSENSO Y A LARGO PLAZO. Tal vez este sea el primer paso que haya que dar en la Argentina para afianzar la Socialdemocracia, lo necesario es acordar con partidos opuestos políticas básicas que sean respetadas y que muestre la madurez que hemos alcanzado en estos años de Democracia. Se debe partir de la Democracia posible a la Democracia verdadera.
Esto implica no solo en confluir en espacios comunes con los amigos del Socialismo o la Coalición Cívica y las demás corrientes republicanas y demócratas a las que nos unen muchísimos aspectos, sino también realizar acuerdos sobre políticas sociales y económicas con los otros sectores con que se competirá en las distintas elecciones.
DEMOCRACIA INTERNA. La Democracia interna es otra de las banderas que los jóvenes y no tan jóvenes de la renovación vienen levantando como modo para abrir el Partido a nuevos actores.
Durante los últimos años en los ámbitos partidarios el término “interna” comenzó a ser sinónimo de mala palabra, este discurso fue legitimado por los mismos que tiempo atrás habían hecho de las internas una cuestión sectaria, ultra personalista y aislacionista que les llevó a perder el contacto con la sociedad.
Bien diferente es la democracia interna, que promueve el pluralismo, el debate y la participación partidaria. La consolidación de internas abiertas en 2011 es un síntoma favorable para avanzar en este sentido.
Finalmente cabe preguntarnos: ¿De donde sino saldrán candidatos legítimos? ¿De una sala cerrada entre 4 personas, o del voto de los amigos militantes o afiliados?.
Por Matías Ramazotti.

