¿Quién se beneficia con las retenciones?

¿Quién se beneficia con las retenciones?

by March 28, 2008 0 comments

Paro del Campo: Día 16

¿Quién se beneficia con las retenciones?

Si bien las cuatro entidades representadas en la foto aparecen unidas, su discurso, metodología y a quiénes representan es diferente.

El hecho de que hoy se encuentren agrupadas se debe a que la medida tomada por el gobierno afecta a todo el campo por igual precisamente porque la misma no contempla mecanismos complementarios que discriminen de acuerdo con el tipo y tamaño de producción.

Esperaba, como tantos, que el gobierno hiciera esta distinción, pero la dureza del discurso de la Presidenta no hizo más que juntar más gente alrededor del reclamo y las entidades siguen, a pesar de sus diferencias, unidas. Además si el anuncio hubiese sido teniendo en cuenta, estas diferencias, seguramente la virulencia del paro no sería tal, porque convengamos que quienes hoy están en la ruta, no son precisamente los grandes oligarcas sino los pequeños y medianos productores nucleados en la Federación Agraria Argentina (F.A.A)

Cuando la F.A.A se pronuncia, sostiene: “no todo el campo es lo mismo” y eso quiere decir precisamente que “el campo” como tal es heterogéneo, tanto en escala de producción como en tipo y producto.

La diferencia entre el campo y la industria (también heterogénea y cada vez más concentrada) se encuentra en que el principal recurso que aquél utiliza para producir es fijo: la tierra.

Los precios internacionales de los “commodities”, que aumentaron formidablemente estos últimos años y el espectacular aumento del precio de la soja, dieron lugar al fenómeno de la sojización de la economía. Pero el problema macroeconómico no radica solamente en el hecho de que nuestro país pueda convertirse al monocultivo, sino que esto produce una mayor concentración de la economía.

Además de “los oligarcas de siempre”, nuevos actores han entrado a formar parte del negocio: los “pooles” de siembra y las “empresas agropecuarias”, quienes llevan adelante un modelo de negocio de arrendamiento y administración de campos ajenos, desplazando a los pequeños y medianos productores, que en su gran mayoría eran ganaderos o lecheros y hoy siguen amenazados. Al ser la tierra un recurso fijo, quien mas abarca, más expulsa.

En el sector agropecuario actual se está afirmando una estructura de producción que apunta a obtener una alta rentabilidad y nada más. Actualmente existe una gran masa de capital que busca inversiones a corto plazo que le permita cambiar de destino velozmente, según el panorama económico. El prototipo son los fondos de inversión, formados por capitales especulativos que invierten donde puedan obtener rápida rentabilidad y mantener la liquidez y la mejor forma es alquilar tierras por una cosecha -muchas veces armando empresas fantasmas que desaparecen luego sin pagar ningún tipo de impuestos-.

Este modelo de negocio es posible gracias a la modificación de la anterior ley de arrendamiento (otra de José Alfredo Martínez de Hoz, economista de la dictadura y representante de la oligarquía) que prohibía arrendar por una sola cosecha más de una vez; en cambio hoy se puede indefinidamente alquilar un campo por un solo año, lo que atenta contra la conservación del recurso, dado que al ocupante ocasional sólo le preocupa obtener la mayor rentabilidad posible.

Desde el punto de vista individual —quien alquila o, incluso, quien da en alquiler— puede ser positivo, pero socialmente es contraproducente, porque degrada el suelo y deja fuera del negocio a los pequeños y medianos productores que no pueden competir. La gran empresa, por su volumen, dispone de mucho más fácil acceso al crédito, más facilidad para comecializar la producción, para comprar los insumos, etc. Esta nueva estructura económica, que desplaza a la vieja chacra, tiene también un fuerte impacto negativo sobre la estructura social, especialmente sobre los pueblos del interior. Los grandes “pooles” de siembra consumen poco en el lugar en el que obtienen la producción, adquieren los insumos y las máquinas en grandes empresas de Buenos Aires y los ingresos que generan también los remiten a la Capital o al exterior. Erosionando de esta manera, a la vieja estructura basada fundamentalmente en la chacra familiar, que compraba, consumía y vendía en el lugar y que fuera la fundante de los pueblos del interior.

Hoy los productores arrendatarios (medianos y pequeños) están siendo expulsados del negocio y los que son propietarios se convierten en rentistas, dejando los campos a merced de los grandes productores.

Si durante la época menemista miles de productores se fundieron por las políticas neoliberales, hoy están desapareciendo del negocio debido a la concentración, no de la propiedad sino del USO de tierras.

Las políticas no discriminatorias en retenciones, sumado a la falta de un plan ganadero y lechero local aceleran aún más este proceso. Las medidas tomadas por el gobierno, de aumentar las retenciones de manera indiscriminada, achican los márgenes de rentabilidad y expulsan aún a más productores.

Ante este panorama, el reclamo de F.A.A es: retenciones segmentadas por escala de producción; plan ganadero lechero y agropecuario y en especial, reforma agraria integral. Reclamo que desde hace años viene planteando al gobierno nacional la Federación Agraria Argentina, sin que aún sea escuchada. Esto explica el descreimiento y la angustia de los pequeños y medianos productores quienes desde hace años sufren las consecuencias de este modelo de exclusión y de concentración.

Respecto de las retenciones segmentadas, algunos sostienen que es difícil su implementación en virtud de la imposibilidad de determinar la procedencia de los productos, es decir, si los granos provienen de grandes o pequeños productores; aunque este problema podría sortearse si se realizara un control exhaustivo de las cartas de porte donde se detalla quién vende el grano y si por otro lado, también los acopiadores – en su mayoría cooperativas- desempeñaran la función de agentes de retención del impuesto a las exportaciones y además se evitaría la venta de cereal “en negro”, estimada en un 50% del total que hoy se comercializa. Este esquema, si se implementara, sería similar al de ingresos brutos en el que algunas empresas, con autorización del estado, funcionan como agentes de retención de esta alícuota.

Lamentablemente, los anuncios de los últimos días llevaron a muchos productores a las rutas, (no sólo sojeros, sino también tamberos, ganaderos, cañeros en Tucumán y de las demás ramas agrícola ganaderas). El anuncio sobre el aumento de las retenciones fue la chispa que encendió la alarma de muchos productores que hoy no pueden competir con los grandes y se sienten desplazados y abandonados por el gobierno nacional y también muchos otros se sumaron al reclamo del sector agrícola manifestando su intención de que se lleven políticas más activas hacia el sector.

Por ser ésta una protesta en su mayoría espontánea con productores “autoconvocados” y de diverso origen, el discurso no es orgánico. Pero si analizamos los diferentes discursos vemos que por un lado F.A.A pide más estado, regulación y distribución de la renta y por el otro, la Sociedad Rural aboga por la eliminación de las retenciones y el libre mercado.

Como muchos argentinos esperaba que el gobierno diera cuentas a la sociedad y explicara esta diferenciación, presionando a los que realmente están teniendo “hiperrentabilidad” como los proveedores de insumos (semillas fertilizantes, herbicidas), las acopiadoras exportadoras de granos, aceiteras y frigoríficos exportadores. Sectores fuertemente concentrados, cartelizados y transnacionalizados, quienes no han sido sustancialmente afectados por medidas económicas impulsadas desde el gobierno y gozan de los beneficios de una estructura impositiva regresiva que se centra en gravar el consumo y la producción, pero no a la ganancia.

La intención de los representados por la Federación Agraria Argentina no es revivir viejas antinomias ni utilizar políticamente el justo reclamo del sector. La Federación Agraria Argentina es una institución democrática y como tal, respetuosa de las instituciones de la democracia, de la investidura presidencial y de la voluntad popular.

Espero que se pueda llegar pronto a un acuerdo y que las medidas sean revisadas, llevando a la práctica un verdadero plan agrario redistributivo y no solamente fiscalista y recaudatorio.

Martín Bondone
Joven Federado (F.A.A)
29.161.138

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